Lunes, Marzo 20, 2017 / Noticias

Marco Ruben, en busca del gol perdido en el ataque de Rosario Central

Marco Ruben lleva sólo tres goles en 13 partidos y acumula siete desafíos sin convertir

Atrás quedó esa imagen que cada fin de semana aportaba lo más sagrado que tiene el fútbol: el gol. Luego de una primavera de ensueño en la vuelta a casa en 2015 hoy ya no goza de ese presente casi perfecto en la red ajena. Marco Ruben arrancó el actual torneo largo con la pólvora muy mojada. En 13 presentaciones apenas desató el festejo en tres ocasiones. Un registro muy bajo para un atacante. Y a un costo muy alto para Central por tratarse de la adquisición más importante de las últimas décadas en Arroyito.

Cuando el club lo contrató hace dos años ni el más optimista de los hinchas imaginaba que Marco terminaría teniendo una descomunal temporada. Clavó 24 conquistas en 35 partidos. Una cifra fenomenal que provocó el sumo interés de muchas instituciones del plano local e internacional.

Eso derivó en que la dirigencia canalla activara y habilitara la caja de tesorería para comprar la ficha del atacante a Dínamo de Kiev. La negociación con los ucranianos no fue sencilla. No obstante, los auriazules no midieron gastos y desembolsaron poco más de cuatro millones de dólares por el entonces jugador de 29 años, quien a la vez se había plantado con que si no jugaba en Central dejaba el fútbol.

Fue así que las autoridades de Arroyito no ahorraron elogios a la hora de comunicar vía todos los mecanismos posibles que “el mejor del país es nuestro”. Y remarcaron con orgullo que “esta adquisición es la más importante de la historia de nuestra institución junto a la compra de Mario Alberto Kempes. Es un hito para la historia del club”.

Sin embargo, el 2016 no fue el deseado. Porque desde que comenzó el torneo largo no pudo desnivelar ni marcar la diferencia en su rubro como lo hizo en un primer momento. Tanto es así que los números exponen que no puede activar el grito más deseado por todo delantero por modo propio. En 13 partidos que lleva defendiendo la camiseta que aprendió a querer de pibe en su San Lorenzo natal, Marco apenas hizo tres goles.

De los cuales dos fueron una misma tarde. Fue el 1º de octubre pasado en el Gigante, cuando convirtió a los 10 minutos desde el punto penal y a los 63′ para sellar el 5 a 0 final ante Arsenal, por la 5ª fecha. Mientras que a la jornada siguiente había decretado el empate parcial en cancha de Quilmes en la derrota contra Estudiantes por 3 a 2. Luego entró en estado de “modo avión”.

De esa tarde ante el Pincha a la actualidad pasaron poco más de cinco meses. Y Marco, el capitán y uno de los jugadores más mimados de la actualidad por el pueblo canalla, no volvió a convertir, pese a que ante Godoy Cruz estuvo cerca de sacarse la mufa, pero terminó errando el penal que le habían hecho a Teo Gutiérrez, con quien discutió antes de lanzarlo porque el colombiano se había adueñado de la pelota.

Como dato extra hay que destacar que si no estuvo en las restantes tres de las 16 fechas que se llevan disputadas por el campeonato doméstico fue porque Coudet había apelado al equipo muletto para encarar la serie final de la Copa Argentina. No caben dudas de que Central necesita de su artillero en este nuevo ciclo que tiene a Paolo Montero como cabeza de grupo. Por varios factores. Porque debe despegarse del lote de la mediocridad y porque además no es saludable para la salud deportiva de Marco seguir con la pólvora mojada. ¿Se destapará ante Tigre?

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